miércoles, 18 de abril de 2012

Jornada tres, cazar una estrella.


Los días pasaban rápidos para cualquiera de los niños. El verano era una época difícil ya que quitarse el calor era casi imposible. La mayoría de los niños se quitaban la camiseta para andar más a gusto. Elena no tenía esa posibilidad pero era lo suficientemente astuta, mojaba un pañuelo con el agua almacenada en los botes y después se lo ponía en la espalda o en los pies, el único bien tapado era Eduardo, que a la sombra de los arboles gozaba de una buena sombra y de un poco de viento fresco de vez en cuando. Si bien todos sufrían el calor apabullante de la época, ninguno cesó en las actividades diarias para seguir viviendo, ya fuera ir a pedir limosna o comida o trabajar cargando bolsas o cosas, la imaginación no les faltaba.

Era cuando veía los esfuerzos de los demás que Labid se sentía culpable por no exponer el tesoro que había encontrado, sabía o suponía que valdría algo al empeñar o vender aquella cosa pero cada vez que la miraba lo hipnotizaba una fuerza desconocida que hacía que no pudiera hacer nada. Se divertía el solo jugando con aquel artefacto que ni siquiera sabía usar, dejo de importarle los juegos de los demás niños y hasta dejo de importarle su hermana. Se pasaba el día acariciando cada uno de los cristales de las puntas con sus dedos  mientras imaginaba que era un gran soldado espacial o el emperador del universo, el artefacto parecía darle el poder para imaginar cualquier cosa que quisiera ser en cualquier tiempo en cualquier universo.

Un día en especial después de haber terminado el trabajo del la tarde, Labid se dirigió hasta el departamento lo más rápido que pudo para estar a solas y contemplar su tesoro. Al llegar sólo el señor gato se encontraba allí. El niño se dirigió al lugar donde escondía aquel artefacto, lo tomo entre sus manos y a la vista del animal empezó a tocar los cristales de manera aleatoria hasta que un extraño brillo salió del centro de aquel extraño talismán. El destello cegó por un momento al niño y después desapareció. A la casa entro la hermana de Labid acompañada por Pedro justo en el momento que el aparato había dejado de brillar, sin embargo ninguno de los dos notó nada, ni el brillo, ni el talismán que tenía en sus manos el pequeño hermano de Elena lo cual extraño al niño.

Pronto los demás niños llegaron al departamento en donde se preparaban para cenar cuando en el cielo apareció un destello similar al que Labid había visto por su cuenta. Los niños pusieron toda su atención en aquella luz perdida en el cielo mientras caía hasta el suelo, casi en el mismo punto en el que el artefacto de Labid cayó. La curiosidad de los niños pudo más y en un momento todos estaban afuera en la expedición por encontrar la misteriosa “estrella” que había caído. El miedo mantuvo a todos los niños unidos y en un grupo compacto a medida que avanzaban por el complejo de departamentos hasta encontrar el sitio del choque de aquel resplandor. El hoyo era profundo pero no había nada dentro de este, sin embargo si habían piedras extrañas y negras. Un sonido extraño se escucho al frente del grupo y todos fueron presas de un miedo que no los dejo moverse hasta que de las sombras salió un tipo de soldado cristalino antropomórfico con una capa roja, una espada de hueso y una corona de un metal amarillo muy brillante. Aquel ser hablo de una manera extraña al grupo al tiempo que extendía su mano hacia Labid quien en uno de los bolsillos de su pantalón tenía el artefacto que había encontrado hace pronto. El sujeto se acerco al grupo y los apartó a todos con una fuerza invisible apenas movió sus manos. Capturó a Labid y comenzó a buscar en sus pantalones el artefacto mismo que encontró. Lo tomo y apenas lo hizo dos figuras salieron de las sombras y atacaron al ser de cristal, una de ellas era un guerrero con forma humana pero con rasgos gatunos muy parecido a señor gato y el otro era un guerrero también con forma humana pero con rasgos de reptil. 

Apenas se recuperaron de la primera impresión todos los niños corrieron hacia Labid y lo levantaron para llevarlo consigo, sin embargo el ser de cristal los alcanzó y les cortó el paso, con un movimiento tomo el artefacto extraño y con toco los cristales de una manera sistemática y estos comenzaron a brillar de un color desconocido para los niños al tiempo que el guerrero serpiente ataco de nuevo al ente de cristal. El talismán cayó y el guerrero gato apareció.

-Debes tomarlo -le dijo el guerrero gato a Labid.

El niño hizo caso por mero reflejo y tomo el talismán en sus manos. Mientas corrían para huir del soldado de cristal el guerrero gato le ordeno a tocar en un orden sistemático ciertos cristales luego de lo cual el último era el rojo, mismo que no toco porque fue interrumpido por el guerrero de cristal quien tenía en su poder a todos los amigos de Labid.

-Dame la joya y tus amigos sobrevivirán -dijo con voz metálica el que parecía ser el enemigo.

-No lo hagas aprieta el cristal rojo y todo terminará, todo estará bien -dijo el guerrero gato.

Labid estaba confundido, decidió sin embargo tocar el cristal rojo por el consejo del guerrero que hace poco había salvado su vida y la de sus amigos. A punto de tocar el cristal rojo este cambio de color cambiando la configuración y el código de manejo por lo que luego de ser apretado el cristal, miles de luces salieron del centro del talismán. Los cristales se despegaron del artefacto y salieron volando mientras la pandilla desaparecía entre las luces del artefacto. Solo los dos soldados seguían allí, el enemigo de cristal atacó a Labid pero fue detenido por el guerrero serpiente. El guerrero gato tomo a Labid y lo llevo consigo hasta el departamento donde el señor gato estaba como único guardia.

-Debes cuidar el artefacto con tu vida deberás irte ahora para recuperar lo que has perdido.

Mientras decía todo eso el guerrero gato toco una configuración en el centro del talismán y una puerta  apareció en la pared.

-Ve con él y cuídalo -le dijo finalmente el salvador al señor gato.

La pared de la cocina fue atravesada por el guerrero de cristal quien quería el artefacto de regreso a su poder, el guerrero gato lo detuvo y mientras Labid era empujado hacia la puerta por el señor gato pudo observar como aquel valiente guerrero era vencido. El portal se cerró y Labid se encontró cayendo al vacio.

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